junio 13, 2024

#MamáRockera


By Mónica Nitro

Una de mis preocupaciones, como mujer, cuando me enteré de Décimo Meridio, fue que mi vida iba a cambiar por completo, y así fue. Empecé a comer mejor, a tomar dos litros de agua diario, a cuidar mi piel – por aquello de las estrías-, y a sonreír cada que tocaba mi panza.

Conforme fueron pasando los meses, subí de peso, de estar en los 51 kilos, pasé hasta los 66, para mí fue mucho, a las 20 semanas ya jadeaba cuando subía escaleras. El Vaquero volteaba a verme y me decía con sarcasmo: «¿Qué pasó? ¿A poco creías que ser gordo era fácil? No lo era, pero amé mis panzas.

No sólo mi cuerpo cambió, sino también mis actividades, mis miedos, mis momentos felices, los angustiantes, mi vida rockera. Lo que había predicho sucedió. Dejé de ir a conciertos, a fiestas, a bares, festivales, al cine, dejé de viajar; todas esas actividades que amaba en mi vida veinteañera; pero que no se fueron para siempre. En cuanto Décimo Meridio y yo empezamos a dejar el apego, retomé esas actividades y en cuanto la criatura pasó del «gu gu ta ta», a no parar de hablar, ahí, volví a rockear, pero de una manera diferente.

A los dos años del Décimo Meridio nos fuimos al Pa’l Norte (Monterrey), ahí andábamos cargando la carriola con protector de viento, ocho cobijas, botellas de agua, protector solar, toallitas, pañales, etc. etc. Durante el día la pasamos muy bien, no sólo vi a las bandas que me gustan, vi a nuestro hijo bailando y haciendo coros, sonriendo con esa sonrisa contagiosa con la que nació. Pero una vez que empezó a oscurecer, entre el cansancio nuestro y el del pequeño, el viento frío de Monterrey y las miradas juiciosas de los demás asistentes, la estadía se puso algo intensa. Vimos a Franz Ferdinand hasta atrás y yo estaba más preocupada porque el viento no entrara a la carriola y enfermara a mi bebé, que por no ver bailar a Kapranos en ¡Take me out».

Pese a esas preocupaciones, fue una gran experiencia, y ni Décimo ni nadie, se enfermó ese día; sin embargo, al siguiente festival decidimos dejarlo en casa. Abordamos el autobús un tanto tristes, y ya en camino algo nos aquejaba; sentimos culpa por haberlo dejado, pero sobre todo, lo extrañábamos. Sentimientos que fueron removidos cuando al entrar al Coordenada (Guadalajara 2018), Camilo Séptimo empezó a tocar con ese bajo que te pone a bailar de inmediato. Los viajes, el cine, las fiestas, todo ha vuelto, diferente y más gratificante cuando lo vivimos los cuatro juntos. Y de vez en cuando, con apoyo de la familia, el Vaquero y yo nos vamos a los conciertos de rock. 

Tecate Comuna 2023

De la mano de Conecta Toluca, agencia de viajes, principalmente de festivales de música, el fin de semana (11 y 12 de noviembre), nos fuimos a cubrir el Tecate Comuna en el Foro Cholula en Puebla. Tal vez pueden creer que sólo fuimos a divertirnos, pero fuimos a trabajar, aunque sí, nos divertimos bastante, son de los pocos lugares en donde la Prensa es envidiada, admítanlo. Empezamos la tarde con La Habitación Roja, banda española que una noche antes se presentó en el Salón La Maraka, y que en ambos lugares les fue muy bien con sus fans.

El escenario Tecate recibió a los argentinos de Él Mató a un Policía Motorizado, y aunque fueron pocas las rolas que tocaron -por logística del evento-, se disfrutó corear «El Tesoro» y «Más o menos bien». Para quienes no pudieron verlos, se presentarán este martes 14 de noviembre en el Teatro Metropólitan en la CDMX. En el escenario Comuna, Esteman ponía a bailar a la gente, mientras en el escenario Mágico tocaba Serbia, y casi enseguida, en el Tecate, The Warning, estas tres hermanas que eligieron el metal para demostrar su talento, y vaya que son buenas.

En un festival tienes que elegir a quiénes vas a ver: tus bandas favoritas, las que no te puedes perder, a las nuevas -para ti- que quieres conocer, las obligatorias, los reencuentros, las que te topaste sin querer y se vuelven un accidente feliz, y a veces, te tienes que ir corriendo de un lado a otro si alguna de éstas coinciden en horario.

Eso sucedió a partir de las 16:50 h, vimos a una de «las que no te puedes perder», que fue el Cuarteto de Nos, satisfecha con su show, su música, sus rimas; y corrimos a DLD, acompañados por el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl de fondo justo al atardecer; luego Julieta Venegas (ambas «obligatorias»). De nuevo corrimos (bueno lo intentamos, porque treintones), a ver a una de mis «favoritas»: Los Babasónicos. Que belleza es verlos, aunque menos extravagantes que antes, pero igual de talentosos, «Sin mi Diablo», puso a saltar a todos los espectadores.

«El Reencuentro» del festival fueron Los Bunkers, con esos solos de guitarra, los bailes de Álvaro y la buena noticia de que sacaron nuevo disco titulado «Noviembre». Y aunque él para nada es nuevo en la música, pero sí para mí ya que no lo había visto en vivo, León Larregui salió al escenario con una banda integrada por tres mujeres muy jóvenes y sin miedo al éxito. A partir de ahí vinieron los recuerdos y la armonía que produce un sonido bien ambientado y el talento de grandes músicos: Caifanes y Café Tacvba.

Y mientras esperaba a Porter, apareció Santa Fe Klan en la pantalla, no soy fan de su música, pero pude ver lo consolidado que está a su corta edad (23 años). Después de once horas de pie, dos tortas de cochinita pibil y dos cheves, cerramos la noche con la banda más rock del festival, «la imperdible»: Wolfmother. Los que aún conservaban energía se quedaron a Inspector y Los Estrambóticos, dos clásicas del ska.

Cholula, nunca cambies
Al día siguiente fuimos a conocer el Centro de Cholula, municipio de Puebla en donde se tiene conocimiento de que fue un importante centro ceremonial y comercial en el Periodo Clásico Mesoamericano, ya que había al menos 400 torres piramidales, en las que los invasores españoles construyeron iglesias encima como parte de la destrucción de esa cultura, digo, colonización. Un claro ejemplo de ello, es «La Gran Pirámide» opacada por la Iglesia de «Nuestra Señora de Los Remedios», que aunque tiene una arquitectura barroca muy bella, y un mirador asombroso, deja en claro cómo avasallaron nuestros orígenes.

Para cerrar el Tour con Conecta, sucedió el «accidente feliz» del viaje. En la esquina de Avenida 2 Oriente y Calle 4 Norte, encontramos a «La Popular», una mezcalería-pulquería con la mejor actitud, tragos y comida. Entre cuadros de «Santa Selena», «San Juanga», y «Santa Frida», puedes disfrutar de un curado de frutos rojos acompañado de un caldo de camarón. No es por presumir, pero todos los asistentes de ese domingo armamos el mejor ambiente de al menos cinco cuadras a la redonda, bailando varias «rasposas» y animando a cada uno de los curiosos que se asomaba a este épico lugar. Si vas a Cholula, tienes que ir a «La Popular» (@lapopularmezcaleria).

Calles limpias, restaurantes, puestos de artesanías, aire limpio, así nos despidió Cholula la tarde del domingo, hasta se me olvidó el cansancio por el festival. Fue un fin de rock, el primer festival al que vamos después de la pandemia y la primera vez al Tecate Comuna; le doy cinco estrellas a Apodaca Group (organizador del evento), porque no sólo son las bandas las que te brindan la buena o mala experiencia, es todo un conjunto de decisiones: seguridad, accesos, baños, limpieza, ubicación, staff, el trato a la Prensa, y también es tu actitud y las ganas de rockear que le pongas al viaje, y tanto las bandas, la organización del staff y la actitud de las más de 75 mil personas que ahí estuvimos, fueron buenas. 

Lo mejor del viaje, fue llegar a casa y ser recibida entre gritos por mis dos criaturas, esos abrazos que te hacen olvidar que al día siguiente empieza la rutina escolar y hay cosas pendientes y ropa por lavar. 

Del Comuna
Lo bueno: El cartel (Todas las bandas).
Lo malo: Las piedras que se fueron soltando del suelo con el paso del día y el caminar de los asistentes. Algunas fallas de audio (ecualización) en las primeras bandas del día. Lo clásico, los baños de mujeres llenos.
Lo feo: Los altos precios de la comida y bebidas en los puestos de afuera del Foro Cholula. Y que exista una zona VIP, en general en todos los conciertos, aunque al parecer llegó para quedarse y ha sido aceptada por todas las personas.

Les recomiendo empezar la semana con el playlist del Comuna. Nos leemos este viernes en #MamáRockera

Vivan y dejen vivir.

Au revoir!

Fotos: Lalos Chelager @angusininstagrm

 

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