junio 12, 2024

El Rock Star que rompió mi corazón

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Mamá Rockera

El Rock Star que rompió mi corazón

By Mónica Nitro

Como dice una, de las dos canciones famosas de “La Mosca”: “todos tenemos un amor que nos complica la vida, todos tenemos un amor que nos rompe el corazón (y reitera) y nos complica la vida”. ¿Cuántos amores así han tenido en sus vidas, personas lectoras? El amor no tiene un sólo significado, pero la sensación es inconfundible, aunque a veces, como sucede con la energía, el amor se transforma; y otras más, se termina.

En las estrofas que, acertadamente, escribieron Manuel Alvarez y Alejandra Alvarez (padre e hija), se explican algunas causas del por qué el amor pudo haber terminado en una relación, canción que fue interpretada por José Rómulo Sosa Ortiz, y aunque no tengas el cora roto, te llega la rola y piensas en esas relaciones del pasado que, como la chaviza llama ahora, fueron tóxicas.

“Porque el corazón de darse,

llega un día que se parte.

El amor acaba.

Porque se vuelven cadenas,

lo que fueron cintas blancas.

El amor acaba.

Porque llega a ser rutina,

la caricia más divina.

El amor acaba”.

El “Príncipe”, orgullo de Azcapotzalco, tiene un gran repertorio para el amor y desamor, y también dos discos tributo que diferentes bandas de rock realizaron, uno excelente, el otro, a mí gusto, con unas creaciones mejores que otras. 

¿Les ha pasado que, como balde de agua fría, un día te terminan o te empiezan a ignorar? Y lo peor, tú ni por enterada de que algo andaba mal, pero ¿de verdad no te diste cuenta o cerraste los ojitos? El amor es traicionero también.

A mi edad (señora madre de dos), el amor ya no es algo que te quite el sueño: te ama o no te ama. Te cuida o te descuida. Te ayuda o te destruye.

Y no por los años que tengo, que son pocos (risas sarcásticas), sino porque ya experimenté lo que es un amor tóxico, no una, sino dos veces, y ya no hay manera de que suceda una tercera.



Todas las personas se han enamorado al menos una vez en la vida. Y aunque la gente crea que los rockeros, los metaleros y punks, no se enamoran, están siendo ingenuos. Ahí están Ozzy y Sharon Osbourne; Jon Bon Jovi y Dorothea Hurley; Bono y Ali Hewson, y la pareja del rock nacional: Alex y Chela Lora.

Así como un buen de músicos que entre guitarrazo y guitarrazo se les ve el anillo de compromiso en el dedo anular. Si son fieles o no, si han tenido pleitos o no, eso ya es cosa de cada pareja; aquí están leyendo a Mamá Rockera, no a Paty Chapoy.

Hay otra situación que implica amor: el matrimonio. He escuchado a algunos músicos comentar que una banda es como un matrimonio, hay momentos chingones, a veces discusiones, días buenos, días malos, se dan su tiempo, salen con alguien más, regresan o definitivamente se divorcian.

O como Lucero y Mijares, se divorcian, pero hacen tour juntos, ¿por qué no? También llegué a escuchar en mis andadas de groupie, a alguien que me dijo “no te enamores de un Rock Star”, pero una no experimenta en cabeza ajena, así que les voy a compartir una breve historia del Rock Star que rompió mi corazón.

Los rockeros tienen un no sé qué que qué sé yo, que uff, ahí está Lenny Kravitz sexy a sus 60 años; Eddie Vedder con el cabello largo; Slash; Jared Leto, más reciente; y por qué no, Jack Black. Recordemos que la belleza es abstracta, y lo sensual, más.

Bueno, pues yo tenía a mi rockero sexy favorito, debo aclarar que nunca tuve ni he tenido intenciones de llevar más allá este amor platónico, pero que sí desarrollé una tradición entre él y yo, que por supuesto, sólo conocía yo.

Todo empezó en mi época cchachera cuando escuché uno de sus grandes éxitos a través de Orbita 105, también veía sus videos en el canal 28 y recuerdo haberlo visto en entrevista con Cristina Pacheco. Sus labios delgados, su cabello perfectamente arreglado, sus movimientos sensuales al cantar, su sonrisa. 

Pasaron varios años para que fuera a un concierto de su banda, pues por alguna extraña razón, en pleno auge anunciaron que se darían un tiempo y como yo ya había utilizado mis ocho faltas que la UNAM contempla dentro de nuestros derechos como universitarios, pues mi maestra de Biología no me dejó faltar a clase, así que no fui a la despedida en el extinto Bulldog Café.

Pasó el tiempo, yo entré a la universidad y empecé a cubrir conferencias de rock, cambié de aires, de amor, de vida, y de repente, esa banda regresó a los escenarios.

Entre las conferencias a las que asistí y estaban ellos, entre los conciertos y festivales donde tocaron ellos, me topé varias veces con mi rockero sexy, así que cada medio año tenía al menos una foto con él, después cada año y esa era nuestra tradición, repito, eso sólo lo atesoraba y presumía yo.

En el lapso de la separación con su banda, yo trabajé de mesera para un colectivo que hacía eventos en diferentes foros pequeños de la CDMX, donde mi amiga la de los contactos, era la encargada de llevar el talento. En una ocasión mi rockero sexy iba a tocar después de varias bandas de covers, con su proyecto solista tributo a The Beatles, así que yo estaba más que emocionada.

Después de varias horas atendiendo mesas, vi mucho movimiento en las escaleras del lugar, así que le pregunté a ella que si ya había llegado, por lo que me volteó a ver, miró mi rostro iluminado, mis pupilas dilatadas y mi sonrisa nerviosa y me dijo: sí, pero tú ponte a trabajar.

Quiero mucho a mi amiga la de los contactos, pero esa anécdota siempre la voy a llevar conmigo y se la voy a reprochar y ella se va a defender (risas), como dice la canción: “no te guardo rencor”. Entonces me puse a trabajar, tomé mi charola, mi lápiz y libreta, me metí al camerino improvisado y les pregunté, incluyendo a mi rockero sexy, «¿Qué les voy a traer? Qué abusada, ¿no? Quiero repetir, que quiero mucho a mi amiga la de los Contactos.

Tengo foto con él en Pa´l Norte, Coordenada, en el Vive, Metropolitan, al terminar entrevista, conferencias, etc. hasta Décimo Meridio sale en una.

Una simple foto, nada más. Por esos años de su regreso al escenario, lo vi tocar en cada foro y festival donde estuvo, parecía que lo seguía, pero no, ellos tenían que estar presentes en todos los escenarios que pudieran para que sus fans retomaran su gusto por ellos y la nueva chaviza los empezaran a seguir, así que al menos fueron dos años de verlos tocar constantemente.

Luego vino la pandemia, y en ese lapso con el Mónico en brazos, hice un diplomado en línea en la FAD, y unos meses después de concluir los engorrosos trámites burocráticos, me entregaron mi título, casualmente, mi rockero sexy tocaría esa noche con otros integrantes de bandas, casi extintas, en un bar de Naucalpan, así que me regalaron mi boleto.

Fue una presentación diferente, entre anécdotas y rolas clásicas de sus bandas, con un público serio, cuarentón, en su mayoría, y en un lugar pequeño en el que fácilmente los pudimos ver de cerca y sentados, cosa que agradecemos los treintones.

Al finalizar el show, pasé al frente mientras él guardaba su guitarra, le grité por su nombre y le pedí una foto.

Me ignoró por completo. Mido 1.66 cm tengo chinos esponjosos y una voz de pito que por supuesto se escucha, así que no hubo algo que impidiera verme, simplemente me ignoró. El Vaquero al verme derrotada fue por mí y me llevó a la mesa. Al irnos, lo volví a ver en el pasillo, me quedé parada pensando en si sacar el celular o no, y él sólo caminó muy rápido y se fue. Ahí se me rompió mi corazón.

Aquí viene la parte controversial, en la que cada quien interpreta y razona como su educación, formación y experiencia, les permiten. Yo entiendo que un artista es una persona que puede amanecer de malas, triste, confundido, etcétera, como cualquier persona, y también entiendo que la convivencia con sus fans es parte de sus actividades si así lo decide.

La verdad es que sólo he sido groupie de un rockero y vivo enamorada realmente de él. Lo que me causó tristeza esa noche, es que de ese músico no me lo esperaba, sólo quería mi foto del año, en la celebración de mi titulación y nada más. Pero eso es lo que quería yo, lo que pensaba él, seguramente fue diferente en ese momento… “No me hubieras dejado esa noche, porque esa misma noche encontré un amor…”

Al día siguiente terminé mi relación con él sin que él supiera, obvio, lo he vetado de mi vida personal, y si me encuentro le diré como mi amiga me dijo a mí: “ponte a trabajar”, o tal vez no, tal vez lo perdone y algún día le cuente la anécdota y sea él quien me pida una foto, todo es cotorreo, personas lectoras, no pasa nada, aunque una mujer perdona, pero no olvida.

Disfruten a sus amores reales y no se obsesionen con los amores platónicos. Vivan y dejen vivir, nos leemos otro día de Mamá Rockera. Au revoir!

“Porque el tiempo tiene grietas

Porque grietas tiene el alma

Porque nada es para siempre

Que hasta la belleza cansa

El amor acaba…”

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